Pasajeros al tren

Creo que el despertador de ayer recordó a la gran mayoría la noche de integración americana del día anterior. El que más y el que menos se había acostado de madrugada y no estaban los ánimos para coger el avión.

Paul, el coordinador, nos reservó unos shuttle bus que nos llevó al aeropuerto. Ya nos distribuimos en grupos, por hora de partida y por destino. A NY veníamos un grupo grandecito, como 10, lo cual hizo bastante amena la espera en el aeropuerto.

He de reconocer que la salida fue un tanto confusa. Nos confundimos, en primer lugar, de terminal, así que tuvimos que caminar de la 1 a la 2. Una maleta de uno de los becarios tenía todas las intenciones de ir dejando todos sus objetos personales a medio camino, ya que la pobre -la maleta- estaba marcada por las arrugas del tiempo.

Aún así conseguimos hacer el Check-inn. Un trámite mucho más informatizado aquí que en España. Control de equipajes, y pasaportes. Esperar unos 20 minutos.

El vuelo, corto. Corto porque me temblaba la rodilla de la emoción. Menos mal que la distancia entre el asiento de delante y la de uno es bastante más amplia.

Una vez más, llegaron mis maletas. He de decir también que extraviaron las pertenencias de uno de los becarios.

Lo lógico, para un recién llegado a la ciudad de NY, en concreto al aeropuerto La Guardia, sería coger o compartir un taxi para su destino final en Manhattan. Pero no. Todavía nos sobraban las ganas de aventurarnos y, tras adquirir una MetroCard, nos subimos a un autobús urbano que nos dejó (en mi caso) a menos de 5 minutos de la residencia donde me alojaré este fin de semana antes de mudarme a mi futuro hogar.

El trayecto responde al adjetivo de pintoresco. Un recorrido en bus urbano por el interior de Harlem. No pude ni siquiera entablar conversación porque no quería perderme ni un sólo instante del viaje.

Mi residencia es aceptable. No es demasiado lujosa (eso sí, en el baño me han puesto algunas muestras de L’Occitane, que huelen que da gusto), pero está bien. Sobretodo está muy céntrica y el personal es muy amable.

Tuve la suerte de conocer a alguien que vive aquí, y estudia Literatura, que me dijo dónde podía comer, hacer compra (leche y agua para tener en la habitación). Salí del cuarto para comer algo, el resto del día lo quería haber dejado para descansar. El problema es que, de camino al supermercado que la chica me había recomendado me entretuve cual “Caperucita roja en Manhattan”. Las fachadas del campus, boquiabierta. No pude resistirme a entrar en la librería de la universidad. En varios supermercados, en varias tiendas. Venga, vuelve a la residencia. A ver qué es esta tienda? Sólo una manzana más a ver qué hay.

Los ojos, desorbitados. No llevo ni siquiera 24 horas en la ciudad, y todos esos miedos infundados de que quizá esta ciudad no fuese para mi han desaparecido por completo. Me encanta. Me encantan las fachadas, con sus escaleras exteriores de incendios. Me encantan las tiendas y supermercados con productos de todo tipo.

Me encanta que en cada esquina hay un “NAILS” un negocio que debe tener gran demanda, especializado en manicuras y pedicuras.

Me encantan las caras, de distintos colores, con distintas actitudes, y en diferentes peinados y outfits. Me encanta el clima. Caluroso, pero agradable.

Adquirí ya alguna de las cosas que necesitaba, como por ejemplo una plancha de viaje para arreglarme el pelo, unas toallitas limpiadoras. Algo tan vulgar como una compra común se convirtió en una completa experiencia.

Me retiré temprano, cené en la habitación con las cosas que había comprado, y hice unas cuantas gestiones informáticas. Satisfecha, creo que no tardé en conciliar el sueño, eso sí, con muchísimas ganas de poder compartirlo todo con los de casa.

 

2 pensamientos en “Pasajeros al tren

  1. Ualaaaaa!!!! Uala a tot, a tot!!! Per les fotos tot sembla molt ampli, la teva residència temporal també? El més segur és que el teu nou bany no sigui com la pista de ball que tenies abans! Però sí, això de posar cremetes de l’Occitane és tot un detall^^. Aquest negoci de les ungles….30$ per fer-te la manicura? A veure si descobreixes la versió xinesa d’aquest negoci i pel mateix preu et fan un massatge segur! Aix, quines ganes que tinc de veure les teves properes entrades sobre la ciutat! Botigues de menjar, locals interessants, carrers entranyables, gent i roba de tot tipus, …Encara tens gaires dies fins a l’inici de les classes? Ja t’imagino amb un plànol de NY i assignant una zona a cada dia que et queda, tipus “incursió militar” o “missó de reconeixement”^^.

  2. Me encanta que te encante!!! y por lo que dices me da que te va a apasar como a mi, que los primeros dias iba flipando por la calle con cada cosa que me encontraba: “Anda un super! vamos a entrar pa ver como es! uaaa! los carritos son distintos!! y no tienes que poner moneda! uaaaa!!!”
    Tenia miedo de que al final me acostumbrara y dejara de ser interesante pero no, me acostumbre pero me seguia pareciendo super interesante, aunque no fuera con cara de flipada por la calle!😄 Por lo que cuentas, me da que a ti te va ha passar lo mismo, jeje. ^^

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