Sayonara

 

En una de las horas muertas entre horas le propuse a alguien tomar un café en la facultad. Sí, a un joven, que no conocía. Todo un atrevimiento.

Facultad de Arquitectura

Os pongo en antecedentes. Resulta que hay dos becarios que responden al primer nombre de pila. A uno lo conozco, hicimos el curso de orientación juntos. El otro, no lo conocía, pero había contactado con él antes de llegar a NY para pedirle consejos varios. Resulta que mezclé los móviles en el teléfono, y en facebook, y propuse (al que conocía) quedar a tomar un café en la facultad de arquitectura. Llegué y un chico me dice ¿eres Adriana? y yo… sí, mientras seguía buscando a mi amigo. ¿Me acabas de mandar un mensaje, no? ¿Hemos quedado? Os podéis imaginar mi cara. Mi primera reacción fue buscar rasgos conocidos de la persona que creía que iba a encontrar en la cara de él. Apunto estuve de preguntarle si se había echo la cirugía.

Después de una situación incómoda, de la que salimos bien parados y casi riéndonos tras encontrarle explicaciones, me alegro de tal desencuentro ya que así he tenido la oportunidad de conocer (brevemente) a otro becario de lo más solidario que espero tener la oportunidad de conocer más en el futuro, y en una situación más normal.

Una anécdota para no olvidar, que me ha echo quedar en una situación de lo más embarazosa.

En todo caso, fue un día cargado de diligencias. Correos electrónicos varios gestionando mis matrículas, los pagos de las clases con la beca, impresión de deberes, etc.

Comí con Pilar, siempre es agradable reunirse con alguien “de casa” con quien te sientes cómodo y relajado.

El profesor Hymes

Cené al horario americano, a las 5.30 (mi primera cena, obviamente, porque antes de dormir tengo que volver a cenar). Invitaba mi departamento. Era la fiesta de inauguración. El chair del departamento (Robert. P.Hymes) leyó los nombres de los nuevos estudiantes y nos aplaudieron al rededor de una mesa cargada de picatostes.

Los manjares del banquete

Esta vez fue más sofisticada: brochetas de varios tipos de carne y vegetales. Fideos salteados. Arroces. Ensaladas (queso de cabra y nueces) y sushi. Sushi neoyorkino, no os penséis. Tenían una bandeja con sushi con arroz integral. La sofisticación se vio reflejada en las diversas cervezas de importación. La profesora que más admiro también hizo acto de presencia.

De frente, mi ídola

Mi última clase (hoy tres) fue Asian American Cinema, y como os podéis esperar, no decepcionó. Lo poco que duró la clase aportó muchísimo, y eso que el profesor hizo grandes esfuerzos en intentar convencer a los alumnos que la abandonasen. La clase se basará en el debate de ciertas películas que nos asignará cada semana, acompañada de varios artículos que tratan cuestiones de integración, multiculturalismo, racismo…

Hoy hizo una pequeña aproximación a los inicios del cine en Hollywood. Hubo un periodo en el que los personajes “asiáticos” eran representados por “americanos” caracterizados. ¿Sabéis por qué? Pues resulta que estaba prohibido que un asiático/a besase a un “americano”.

Marlon…sayonara

Además, el cine temprano contribuyó a distribuir una imagen de la mujer asiática que creó muchos tópicos. La mujer asiática como “servil” pero “exótica”, y se convirtió en casi una imposición en todos los papeles protagonizados por mujeres asiáticas en el cine.

Lo más interesante fue un debate sobre el término “raza”. ¿Qué es raza? ¿Existen las razas, o son imposiciones artificiales? La raza se utiliza para describir al otro, y siempre con un sentido de “superioridad”. Casi todo el mundo está de acuerdo en que el color / rasgos físicos no ensalzan ni minan a una persona, sin embargo, las cuestiones de raza son muy actuales. Nombres como Barack Obama, o Mario (el futbolista italiano, creo) son ejemplos que dan lugar a mucha reflexión.

Con todo, he de decir que vivir aquí no ha dejado de ser pintoresco. De camino a un supermercado a comprar frambuesas y arándanos (aquí son un poco más accesibles, no más baratos, pero accesibles) para traer a casa me encontré con esta escena que quiero compartir.

Una partida ¿interracial? en plena calle Broadway. Como si no estuvieramos en NY, sino en tu aldea… un domingo de verano, no un jueves ajetreado de septiembre.

 

3 pensamientos en “Sayonara

  1. Que envidia! Yo no seria capaz de renunciar a ninguna de las clases tal y como nos lo estas contando. En cuanto a lo del piso a mi me ja gustado mucho el que nos has enseñado del Bronx y con lo comodón que soy yo me tendrían que arrancar con alicates.🙂

  2. Curiosa y divertida anécdota la cita con el chico, que aunque no fuera con el que pensabas, descubriste o mejor dicho conociste a otro becario que te aporta entre otras muchas cosas solidaridad, es decir valió la pena el momento embarazoso por el que pasaste. Por otro lado que interesante la clase Asian American Cinema principalmente por el debate de la “raza”, y curioso parece que fue a propósito encontrarse la escena de la pareja jugando al ajedrez.

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