Estatuillas de los Fashionable Mondays en Columbia

Tengo multitud de razones por las que no detenerme a escribir un extensivo texto en este dichoso blog. Pero, teniendo en cuenta el intento de instaurar una sección frívola llamada Fashionable Mondays creo que sería todo un despropósito no aprovechar tan propicia ocasión para hablar de moda.

A nadie se le habrá pasado por alto que anoche se celebró la gala de los OSCAR, lo sé. Muchos sin embargo no sabéis que soy fiel seguidora de tal evento, y en algunas ocasiones incluso he trasnochado para poder verla en directo. Pues bien, ayer era mi oportunidad. Qué mejor actividad para desconectar de un intensivo fin de semana de estudio? Pilar muy amablemente nos invitó a cenar y ver la Gala en la International House (de buena gana habría celebrado el evento en mi casa, pero no tengo televisión), y acepté de buen gusto.

Irónicamente, es una de las primeras veces que me encuentro en la antesala del evento sin haber visto la mayoría de las peliculas nominadas, por lo tanto, muy a mi pesar, no he podido sumergirme por completo en la tensión previa a los galardones.

Con todo, he de decir que estoy muy satisfecha con la recompensa que recibió el actor de Lincoln, ya que – esa sí que la había visto- me parece que realizó un trabajo excelente. No voy a entrar en las polémicas que han emergido esta mañana en todos los medios ante ciertos eventos de la velada, porque facebook, twitter, y otras redes sociales ya han asumido esa labor.

Pero bueno, esta sección está dedicada a la ¨moda¨del estudiante de Columbia, y a mi lo que más me apetece es hacer un estudio comparativo del gusto americano. Con esto quiero decir, que si anoche pudimos presenciar espantosas elecciones por parte de gente con tiempo y una solvencia amplia para poder elegir un modelito apropiado, ya os podéis imaginar lo que se puede ver a diario en el campus por parte de personas a las que quizá no les ha sonado el despertador, no se pueden permitir un espejo del Ikea, o ya han sufrido mutaciones en el cerebro debido al stress provocado por los advisors académicos.

Aún así he de decir que hay estudiantes que lucen dentro de sus posibilidades estilismos muy dignos. Como anécdota esta mañana una compañera de clase se presentó con dos zapatos. En el pie izquierdo llevaba una bota muy bonita, negra, con los cordones tipo lazo granate, un poco de tacón. En el pie derecho llevaba unas zapatillas deportivas, grises y negras, las típicas para salir a correr. Unos leggin de terciopelo negro, un jerséy de punto y una pañoleta que combinaba todos los colores a la perfección. Peinada impecable, complementos acordes. Obviamente, ninguno pudimos obviar la excentricidad de llevar dos tipos de calzado. Resulta que tiene un esguince, y un pie demasiado hinchado como para ponerlo dentro de una bota. Sin embargo, considera que las zapatillas de deporte estropearían su modelito, y por eso tomó tal decisión.

Es una lástima que no tenga pruebas gráficas.

De lo que hay pruebas gráficas es de los crímenes de anoche:

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¿Disculpa? Ella es preciosa, pero el vestido no le hace justicia. Acaso quería recordarnos a todos que es la versión moderna de la Princesa por sorpresa? Sorpresa sí que me he llevado al verla así.

El vestido que más me gustó creo que fue el de la acompañante del hombre de las cápsulas.

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Aunque el de Jennifer Lawrence me encantó, me parecía excesivo y ostentoso en cuanto al vuelo y la parte baja.

Por lo demás, es muy Amy (comentario sólo comprensible para algunas afortunadas)

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En resumen, fue una noche en la que librarse de filósofos postmodernos franceses, estudios lingüísticos sobre novelas del siglo XVIII en China fue todo un placer, especialmente por la compañía, el aroma a pretzel de honey mustard, y las críticas voraces y sin compasión de las que fueron víctimas los galardonados (no quedó títere con cabeza, bueno sí, Robert Downey Jr que no se merece ninguna crítica.

Especialmente indignadas con la desfachatez con la que se presentó la vampira, que ni siquiero quiero nombrarla. Con el pelo sucio, rascándose la cabeza,  poniendo muecas y poses de adolescente inmadura. La pobre se cree demasiado superior para comportarse como requiere una gala institucionalizada. Me parece digno hacer apología de la identidad alternativa, mostrarse en contra de las hipocresías de la industria, pero creo que hay muchas maneras de manifestarse sin aparecer mascando chicle en la televisión.

Bueno, podéis comprobar que el periodismo rosa se me daría estupendamente. De hecho, últimamente hay un montón de cotilleos que corren por el barrio. Un deli (tienda de alimentación) llamado Milano Market muy frecuentado por alumnos de Columbia está siendo boicoteado. Es un local que tiene mucho prestigio por sus panes italianos, y goza de bastante popularidad. La semana pasada un actor afroamericano entró a comprar, le acusaron de robar, y le cachearon injustificadamente (obviamente, no había robado nada). Así, el local ha sido tachado de racista -me lo creo- y ha caído en desgracia. Por otra parte, un pub llamado 1020, también en los extramuros de Columbia, ha sido víctima de una multa considerable. La policía envió a un estudiante de 19 años a pedir una cerveza. Le sirvieron sin haberle pedido la documentación antes. Por otra parte, un profesor ha sido centro de innumerables referencias periodísticas a lo largo del país por haber comenzado una clase desnudándose (permaneciendo en calzoncillos) durante siete minutos. De fondo presentó imágenes políticas con diversas connotaciones. El motivo real de tal espectáculo aún no ha sido sacado a la luz.

Hay más. pero de menor embergadura.

Y ya de paso que me he puesto a escribir, os informo de que he decidido involucrarme un poco más en la cultura local, llevar una vida más auténtica (nótese la ironía).

Lo cierto es que la vida laboral americana, algo que comenté ya en pasados testimonios, ignora las necesidades vitales necesarias para el bienestar social. Lo normal es que las personas tengan sólo media hora (una hora a lo sumo) de descanso para comer al mediodía (entre las 11 y las 12). Esto genera cierta crispación. Sin ir más lejos, el otro día fui a una tienda de telefonía y había un poco de cola. Un hombre trajeado y con corbata manifestaba su mala suerte teniendo que invertir su “lunch” break en tales diligencias. Si bien los estudiantes podrían dedicar más tiempo a tales actividades vitales, esta rutina está ya tatuada en sus cromosomas. No escasean los jóvenes en los restaurantes a la hora de cenar ( 6 o 7), cuándo se toman su tiempo, pero a la hora de comer lo más frecuente es que coman algo de un contenedor plástico o una bolsa marrón mientras caminan.

La ciudad está perfectamente preparada para abastecer a todos los ciudadanos a la hora de comer de una manera rápida, cómoda, y “para llevar” y las opciones son muy amplias. Los supermercados tienen comidas preparadas, los coches de perritos calientes, locales de sopas, sandwiches, pizza al corte. Entre los universitarios, que acaban aborreciendo las repetitivas opciones del comedor, lo que tiene más éxito son los “camiones”.

Creo que ya los he presentado alguna vez. Son unos camiones que veden cosas. ¿La ventaja? Tienen ruedas y se desplazan por toda la ciudad. Por lo general, son “temáticos”, me refiero a que cada uno se especializa en algún producto o estilo. Por ejemplo, goffres y creps ( Waffles and Dingles), tacos mexicanos ( Mexican Bvd.), helados… y hasta ¡langosta! Imagen

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Esto de comprar en los camiones se convierte en toda una experiencia cultural, ya que has de saber qué día de la semana pasan por tu zona, a que hora. Para ello hay páginas web, applicaciones en el teléfono, pero por lo general los estudiantes tienen un dominio de la información relativa a esto que es sorprendente.

Hace tiempo que tengo ganas de probar uno que veo cada lunes, Korilla BBQ. Es un puesto que se encarga de combinar las cocinas Koreana y Mexicana. Es decir, insertan en burritos, o tacos, ingredientes coreanos (col fermentada, carne a la barbacoa, vegetales) se puede añadir lo que tu quieras, salsas koreanas o mexicanas (guacamole, salsa picante) quesos…

 

Hoy me he aventurado.

probar

Me he pedido tacos (vienen tres). Precio:7 dolares.

Contenido de mis tacos: bulgogi *carne de ternera adobada koreana, cortada finamente. kimchi (col fermentada) picadillo mejicano tambien conocido como pico de gallo, pepinillos, queso, salsa.

 

Presentacion: higi’enica y consistente.

presentacionEn un tupper estable, de buena calidad.

Sabor: Rico. Especialmente la carne de ternera era de buena calidad. Problema para mi gusto, frio. En invierno a’un apetece tomar algo calentito de cuchara tenedor y cuchillo.

tacosstacos

Bueno, hasta otra, que ya me he entretenido bastante.

 

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