La vuelta al cole

Y no sólo con el Corte Inglés. La vuelta al cole ya está a la vuelta de la esquina. Ahora junto al día de la madre, el día del padre, San Valentín, y demás, la vuelta al Cole se ha vuelto la perfecta excusa para hacer un llamamiento al consumismo, y funciona.

Ya estoy de vuelta en tierras americanas, y siguiendo la tendencia megalomaníaca que caracteriza este país, la vuelta al cole protagoniza los carteles de descuento de todo tipo de tiendas: papelerías, tiendas de “cosas de casa” (Ikea-style), tiendas de “ropa”… y yo he sucumbido a la tentación.

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Desde que he llegado a NY, en vez de entrar cada dos por tres en la página web de la universidad para revisar por enésima vez mi calendario del semestre que se avecina, las fichas de las asignaturas, y demás—he estado ociosa comprando todo lo que necesito para re-instalarme. Me he aficionado al orden y desorden. Además de artículos de casa he incluido los productos necesarios para la vuelta al cole en lo que a cosmética se refiere, y, por que no admitirlo, en zapatos y ropa.

Ahora que estoy lista, he de terminar de poner a punto mis relaciones sociales. Las terrazas de Nueva York me han dado la bienvenida. Pinot Bianco de italia, la célebre Budweiser, aperitivos fritos y buena compañía estos días. Todos sabemos que más adelante las sillas altas de las barras de esos “modernos” locales me echarán de menos. O no.

Abandonada la China, haciendo transbordo en Galicia, he aterrizado en Nueva York bastante renovada. Preparada para vivir esta experiencia de nuevo, como si fuera una primera vez, pero mejor.

He de reconocer que temía La China. Sin embargo, ahora le debo esta energía y entusiasmo. La desconexión a internet me ha refrescado. El “descanso” de todo lo que era conocido y familiar me acercó un poco a lo más humano. En vez de pasar los días entre teorías difíciles de dilucidar de eméritos y otros académicos, en vez de pasar los días intentando actualizarme con todo lo que está pasando en el mundo erudito mediante redes sociales, páginas web, y otros dispositivos electrónicos, en China he vuelto “a las raíces”. Apenas sin recurrir a las nuevas tecnologías, a clase a la más antigua usanza, con pizarra y tiza, divirtiéndonos en el escaso tiempo libre en la más carnal compañía humana de la que últimamente prescindimos, buenas conversaciones, música, paseos al aire libre, y, por qué no admitirlo, una cerveza para amortiguar los más de 40º que superábamos en Beijing.

Yo he vuelto renovada, y “Billete de cercanías” ha vuelto dispuesto a continuar su labor de transmitir o dejar plasmado en algún lugar de esa abstracta “red” mis impresiones de mi día a día. Si el punto de vista, el enfoque, la energía o perspectiva ha cambiado o no, tendrán que juzgarlo mis tan discretos lectores.

Un pensamiento en “La vuelta al cole

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