propósitos y (des) propósitos

Me encanta hacer listas. No, me apasiona. Me gusta el proceso de hacerlas, escribir una cosa debajo de la otra, pero lo que encuentro todavía más placentero si cabe es tachar o hacer un tick cuándo he hecho alguna de las cosas de la lista (a pesar de que en la mayoría de los casos son demasiado ambiciosas como para tachar más del 20 por ciento de los items). Desconozco la causa detrás de este hábito, y probablemente un psicoanalista de la vieja escuela freudiana encontraría oscuros traumas que subyugan al superyo y una extremada frustración sexual que terminarían en un diagnóstico “paranoica depravada”, pero, quién no lo es en los tiempos que corren. En un afán por encontrar un motivo noble detrás de esta extraña práctica, a mi me gusta pensar que lo he heredado de mi madre. No es que ella haga demasiadas listas, pero le gusta organizarlo todo. Yo soy muy desordenada pero esos genes clasificadores salen a florecer ante boli y post-it. Tengo listas de lo más variopintas: desde lugares a los que quiero viajar a trabajos que me gustaría desempeñar, de libros por leer a amigos a los que debería escribir un email, de películas que quiero ver y las características que ha de poseer mi futuro marido, planes para el fin de semana o profesores que me han marcado la vida, refranes favoritos y páginas web que tengo que consultar. En fin, paradójicamente podría elaborar una interminable lista.

Ayer fue el primer día de clase de el primer semestre y último año en Columbia. Eufórica y cargada de la ilusión que caracteriza a todo niño en su primer día de cole asisití a nuevas asignaturas y a la fiesta de “bienvenida” desbordando entusiasmo. Al llegar la noche me di cuenta de que había elaborado una lista de propósitos para el nuevo año, todos ellos muy respetables. No voy a dejarme en ridículo haciendo mención de todos ellos, ya que los propósitos varían en relevancia y también superficialidad, para que os hagáis una idea, incluía propósitos como “disfrutar de mi último año como universitaria”, “sacar tiempo para el ocio”, “arreglarme todos los días para ir a clase”, “hacer vida social”, “ir a todas las clases de Yoga que ofrece mi universidad”, “leer un capítulo de un libro -no asignado por Columbia- cada noche”, “probar algunos restaurantes nuevos cerca del campus”, “ir a todas las exposiciones interesantes”, “ir al cine”, “encontrar un marido mediante el cual pueda acceder a la green card (permiso de residencia)”, “forjar amistades de por vida”, “escribir cartas a mi prima”, “hacer manualidades”…

Segundo día. Me despierto. Ya el propósito de desayunar un zumo recién exprimido natural cada mañana lo desterré el primer día porque no tenía tiempo, ni exprimidor. Clase de chino clásico, clase de frametale narratives (cuentos dentro de cuentos, como las mil y una noche) y toda la lista de propósitos está tachada. ¿Cómo es posible? Pues bien, no lo he tachado por que ya haya cumplido los propósitos sino porque ya me he dado cuenta que es imposible. ¿ A quien quería engañar? A pesar de que las clases me han gustado mucho, se que esto es la vuelta a empezar.  Mañana test, y pasado, y el lunes…, una inmensa carga de lecturas, un sueño que me ataca a primera hora de la tarde.

Y todavía me queda una larga lista de asignaturas que probar:

– Historia del ARte: Caligrafía China

– Principios y aplicaciones de la sociedad y la cultura

-Antropología semiótica I

– Cultura Escrita o cultura de la escritura o algo así.

– Misticismo y vanguardia

– Introducción a la poesía clásica china

Todo eso junto a :

-Chino avanzado (5ºcurso)

– Chino clásico

(…)

 

Un pensamiento en “propósitos y (des) propósitos

  1. Si vols la meva llista per fer un reranking amb la teva (i d’altra gent) i obtenir LA llista, aquestes són les meves preferències:
    -Antropología semiótica I
    -Cultura Escrita o cultura de la escritura o algo así
    -Introducción a la poesía clásica china
    -Historia del ARte: Caligrafía China

    La resta no tenen un títol prou atractiu per a mi.

    Jo no m’havia fet cap propòsit per la “vuelta al cole”. De fet encara hi estava rumiant quan de sobte va començar el nou curs. Em va agafar desprevinguda. Però normalment tots els meus propòsits comencen en “llevar-me d’hora al matí i fer tal”, i la premisa de llevar-me d’hora no es materialitza mai, tot i les insistents alarmes que sonen cada matí.

    Una vegada vaig mirar un dorama dolent on un professor deia als seus alumnes: “heu de tenir somnis/objectius ben grossos perquè, quan se us trenquin, us en quedin trossos grossos”. Crec que si tens llistes impossibles d’assolir, com a mínim els intents t’hauran reportat alguna cosa^^.

    Ànims amb el nou curs, ja ens diràs amb quines assignatures et quedes!

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