La salvaje vida del estudiante de Columbia (o de cómo atraer lectores)

Uno sabe que ya es un miembro consolidado (y orgulloso) de la comunidad Columbia porque…

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– “Se te han pegado las sábanas hoy eh”, te dicen en clase con miradas de “llegas tarde” cuándo sólo llegas 7 minutos antes de que empiece la clase. Como castigo, te tienes que sentar en una de esas sillas sin mesa (mamá, estás segura de que quieres venir a “los” Estados Unidos?).

-La página principal de las bibliotecas es tu página de inicio.

-El número de veces que entras en “courseworks” (vamos, el campus virtual) no tiene nada que envidiarle al número de veces que entras en Facebook u otras redes sociales (el tiempo que inviertes en las redes sociales es cada vez menor, no por cuestiones de productividad, sino porque cada vez que ves a tus “amigos en Facebook” sientes rabia por que ellos tienen una vida)

– Hoy fiesta en tu casa ! es la expresión idiomática que describe a dos colegas de departamento viniendo a tu casa, un viernes noche para ayudarte con unos ensayos y una cerveza (a compartir).

– Tus planes de ocio para el fin de semana son quedar a las 8 para desayunar un sábado por la mañana y “yuhu” cargárse de energía para ser el más molongui (sinónimo de productivo) de la biblioteca.

– Un fin de semana “relajado” significa tener sólo un test el lunes, un comentario crítico, una traducción, y unas 200 páginas de lecturas que has de presentar. Los ejercicios del resto de la semana ya no se tienen en consideración. Igual hasta me da tiempo de comprarme unas botas de otoño.

– Todos los días te enfrentas a la misma pregunta en qué estás trabajando? con quién trabajas? ( o cómo se titula tu tesis y quién es tu director de tesis) y aún no sabes la respuesta.

– Somos jóvenes y hay que probarlo todo, no tememos a nada, buscamos experiencias nuevas: en la máquina no queda Coca Cola Light, ¿qué mejor momento que probar esa bebida isotónica que promete ofrecerte la gloria?

– Ir a la compra no sólo es el principal motivo por el que te has alejado más de 4 bloques de tu campus, sino que, además, es lo que ahora se llama “hacer deporte”.

– Tu compañero de la izquierda lloriquea porque tiene un A- en un ejercicio.

-Tu mejor amiga de la universidad lee a Foucault en su tiempo libre, y el resto de compañeros no dejan de hablar de los planes de fin de semana con sus grupo íntimo de amigos ( Babba, Habermas, E.Said, Lacant, Barthes, Derrida y compañía).

-Has dado media vuelta para volver a tu casa, porque te has dejado el carnet de la universidad colgado en el perchero y sin él no te dejan acceder a ninguna de las instalaciones que proveen con todo el material y servicios que necesitas.

-Los piropos que recibes del sexo opuesto, se limitan a, en contadas ocasiones, alguna crítica constructiva por parte de tu profesor.

-Antes de dormir no piensas en el hombre de tus sueños, ni repasas mentalmente los modelitos que te gustaría comprarte, no compruebas si has dejado todo listo para mañana (sabes que sí), ni si has puesto el despertador, no. Antes de dormir cierras los ojos y piensas en ese misterioso mundo que hay fuera de la academia ¿podré algún día palparlo?

– Llevas una control estricto de los números de tu “cuota de impresión” y tratas de establecer prioridades para no quedarte sin páginas de impresión en caso de que surja algún imprevisto (una lectura asignada a última hora, por ejemplo).

– El portero te dice que ya puedes estar contenta, que tu duermes más que la mayoría, un promedio de cinco-seis horas no está nada mal, en comparación con el resto.

– No llegas a fin de mes porque mitad de tu estipendio se ha evaporado en libros.

– “Has triunfado”, “que suerte has tenido de encontrarle”, “ahora no le dejes escapar” eso sientes cuándo has encontrado al bibliotecario capaz de encontrar toda esa información perdida en las estanterías.

– El 27/9 hay más de alguno que entra en tu clase con un jersey de lana de cuello alto y bufanda.

– Pagar 2$ por un café te parece una ganga.

– A veces desearías vivir en Nueva York (nóntese el énfasis en el verbo vivir, en caso de duda consulte el diccionario).

Hoy me desmadro y invierto 10 minutos en escribir una entrada en el blog y os describo más o menos mi excitante semana (Ya sabéis, al menos, si me llaman vaga que sea con toda la razón del mundo). Probablemente me haya dejado algo en el tintero, como veis he pasado una semana cargada de imprevistos. La monotonía, rutina, stress no existen en mi vocabulario.

2 pensamientos en “La salvaje vida del estudiante de Columbia (o de cómo atraer lectores)

  1. 5 o 6 hores, quin luxe! És broma…mare meva, deixa ja la vida acadèmica, o ves a una universitat menys estressant! Tinc entès que els estudiants de PhD als EEUU també van carregats de feina: la seva pròpia tesi + docència (fins aquí normal) + treballar en els projectes del teu director de tesi (que poden no tenir res a veure amb la teva tesi, així que és com fer feina en va i perdre molt temps). Ànims, quan tornis ja quedarem en el periode sabàtic que t’agafis per desintoxicar-te de l’academia^^.

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