Manías

En Tui hay serios problemas para aparcar. Por eso que, en nuestro intento por recortar, la opción de alquilar nuestra plaza de garaje ha quedado completamente descartada. Pero lo que quería decir es que, cada vez que llegamos a casa, mientras esperamos al ascensor en el garaje, mi padre bailotea inquieto porque tiene muchas ganas de ir al servicio. No se trata de algo excepcional, pasa constantemente. Obviamente mi padre es una de las muchas personas que tienen sus prejuicios y trata de evitar a toda costa los servicios públicos e incluso el cuarto de baño de personas ajenas.

A muchos les sorprende que, en mi caso, a veces incluso voy al baño en la biblioteca en la universidad antes de irme a casa (vivo a 7 minutos de la biblioteca). No hago virguerías para evitar tocar nada, ni tampoco cubro la tapa con doce capas de papel higiénico como me enseñó a hacer mi abuela en los cuartos de baño del Corte Inglés. Si hay más de un baño, siempre sé cuál es el que probablemente esté más presentable, cuáles tienen extra de papel higiénico, en cuáles nunca hay cola…

Todo se remonta a una experiencia que no voy a contar con detalles explícitos aquí, pero hace algunos años no me quedó más remedio que ir a un “baño” en el desierto en Mongolia Interior. Fue una experiencia bastante desagradable que me traumatizó durante el resto de mi viaje, siendo imposible para mi ir al baño fuera del “hotel” durante el resto del viaje.

Desde entonces, cualquier baño público que tenga literalmente retrete con agua corriente es un verdadero lujo para mí.

Siendo una persona “todoterreno” en cuanto a lo que a los baños públicos se refiere a muchos les sorprende mi manía casi-patológica respecto a las toallas.

Algunos no sabréis que en la aldea vecina, Valença do Minho, así como en otros muchos lugares de Portugal, las toallas se vendían “al kilo”. Era una tradición que ahora ha dejado de hacerse, pero todavía se pueden encontrar establecimientos que venden toallas al peso un poco como atracción turística.

Hace años, antes de irme a la universidad mi madre se enfadaba porque mis toallas iban directamente al cesto de la ropa sucia después de un sólo uso. No soportaba las toallas usadas, ahora que pago por las lavadoras me permito repetir toalla un par de veces. No soporto las toallas que parecen una lija. Jamás dejo la toalla en el baño colgada, me aterroriza que roce la toalla de cualquier otra persona o que a alguien se le ocurra utilizarla para secarse la mano. Incluso el vapor de alguien duchándose me parece que puede contaminar mi toalla.  No soporto esas toallas de nueva generación para llevar de camping que absorben el agua en un abrir y cerrar de ojos y se doblan en algo que entra hasta en la mochila más pequeña. Una toalla ha de pesar lo suficiente. Me enferman esas toallas que dejan pelitos, o esas que no secan. No soporto esas toallas que son excesivamente largas, pero a la vez estrechas. Me sube la fiebre ante toallas de hospital, toallas de hoteles: toallas que han sido usadas por centenares de personas que le han dado un uso desconocido…. toallas blancas sí, mis favoritas, pero hacen demasiado evidentes las señales de uso, ante las cuales soy incapaz de enfrentarme. Hago terapia en casa del baño de esa persona que me invita a su casa y me da un juego de toallas. Sé que está limpio, huelen bien y están suaves. Pero no puedo evitar secarme con el mínimo contacto posible con la toalla, y la mayoría de las veces el exceso de humedad acaba eliminado por mi propia ropa.

Me encanta venir a casa, y hacer uso exclusivo de “mi” toalla. La única toalla perfecta.

toalla

 

 

2 pensamientos en “Manías

  1. És maco tenir petits capricis que recomforten, com en aquest cas usar la teva tovallola perfecta. Si aquest post l’hagués fet l’Olivia la foto hauria sigut en el mateix lloc, però el protagonisme s’hauria centrat en una reconstrucció en 3D del bany.

    En el meu cas no m’assec mai al wc. Bàsicament perquè no em fa falta, però també s’ha de dir que fora de casa ni se’m passaria pel cap asseure-m’hi! Als públics on s’hi va asíduament i saps la freqüència amb què es netegen (uni, feina) no em faria tant “repelús”, però a qualsevol altre lloc…encara que estés presentable no m’hi sentiria còmoda.

    Amb les tovalloles no sóc gaire tiquismiquis. Mentre no estiguin molles rai. En HX tampoc suporta aquelles del Decathlon que s’enganxen a la pell😄.

    PS: hi ha un 20% de descompte al Sephora! Worldwide, o sigui que ja estàs fent tard!

  2. Jajaja… para manías, los colores, ¿no? Nunca había escuchado de esta, y mira que soy maniática, aunque en rehabilitación. De chica era insoportable. Me daba asco hasta beber del mismo borde de mi propio vaso. Para cada sorbo lo giraba un poquito y así poder beber siempre de un lado limpio, y cuando me daba cuenta de que ya había chupado todo el borde, tenían que cambiarme el vaso. Que no me toque nunca una hija como yo!

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