La nostalgia y otras aplicaciones informáticas

Casi no he puesto un pie fuera y ya me abruma la nostalgia. Qué lástima, es una pena no poder disfrutar de los últimos momentos de nada porque uno ya se ha situado en el futuro. Es como lo de llorar en los aeropuertos. ¡Pero cómo es posible que te eche de menos, si aún te tengo delante, embadurnándote el pelo de lágrimas, y quizá algún que otro moco! Así me veíais a mí, alma en pena, paseando por el campus. Ay ,(suspiro) qué tiempos aquellos en los que todo suponía un verdadero estímulo intelectual. ¡Ay! Cómo voy a extrañar esta ciudad, el parque, el bullicio, la extravagancia, el ritmo, los huevos con bacon y scones. ¡Ay! Ese llegar a casa, y saber que siempre hay alguien. ¡Ay! Qué bibliotecas, siempre a rebosar, promoviendo el conocimiento con incontables recursos. ¡Ay! Esa independencia al vivir en otro país, excusa más que suficiente para no tener que rendir cuentas de tus haceres y deshaceres.

Idiota. Veinticuatro quejumbrosos meses y ahora pongo cara atormentada y me lamento de tener que despedirme. Los eventos tampoco ayudan, y es que parece que estas últimas semanas estoy recuperando todo el tiempo perdido. En el ámbito social digo. Despedida en casa de Fulanito, farewell party en casa de Menganito. Hoy me he enterado que hay incluso una en mi casa, ¡y me han invitado! Comida de despedida y última cena. Una reunión para decir adiós, otro evento de enhorabuena. Así, cualquiera se empieza a sentir nostálgico.

Es curioso eso de adelantarse a los acontecimientos. Dicen que la fotografía nació por eso, por el miedo a que algo desaparezca de la memoria. O de eso versaba la tesis de una de mis compañeras. Bueno, en concreto ella se dedicó a estudiar Instagram, una plataforma y red social que giran en torno a fotos pasadas por filtros. Lo interesante es que esta muchacha estudia el por qué los niños (de 0-9 años) utilizan esta plataforma. La memoria era uno de los argumentos, o algo que se ponía sobre la mesa para debatir. Los niños, en teoría, todavía no tienen o no tendrían por qué tener esa obsesión por capturar momentos para preservar en la memoria, ya que todavía no se han enfrentado demasiado al echar de menos, a la nostalgia o al paso del tiempo. Imitación de comportamientos adultos, decía la autora.

¿Y yo?¿Tengo nostalgia por imitación a aquellos que de verdad lo van a echar de menos?

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