Propósitos censurables 2016: (dejar de) ser una zorra

O así me calificó David aquella tarde de agosto en uno de esos lugares que quieren ser Brunch neoyorkino en la calle Enric Granados. Pedimos café, decisión tomada por él, como ya adivinaron los que bien me conocen. Él café con leche de soja y hielo (…) y yo cortado bien caliente, para llevar la contraria. Aún me acuerdo que él hizo el honorable esfuerzo de pedir en catalán, algo que me gustó y que, además, me dio la oportunidad de hacer gala de mi pedantería, ya que pude hacerle de manera presuntuosa una corrección léxica. Dejando de lado las pequeñas puñaladas subliminales fruto de la presente falta de entendimiento entre David y yo (que se solventarán muy pronto, ya que no creo que pueda sobrevivir sin uno de mis mejores amigos, con el que además comparto la herencia del humor tudense incomprensible para muchos), he de decir que, aunque hace meses que le he perdonado, no puedo olvidar la desafortunada sentencia que hizo tras escuchar mi relato: “qué zorra,¿no?”. Sí,se refería a mí. Indignada, no tanto por lo personal del comentario, sino también por las implicaciones sociales -y de género- del mismo, creo que, de forma silenciosa y privada, ya aventuré el propósito del anillo de oro en la copa de champán (no pusieron cava en la cesta de navidad de la empresa de mi padre). Voy a dejar de serlo.

Voy a (dejar de) mirar la pantalla sin parecer impaciente, esperando que suenes. A dejar de reservar aquella canción en Spotify para compartir contigo. Dejar de esperarte siempre. Voy a deshacerme del rosa palo y optar por el frambuesa. Pedir siempre con alcohol en el bar, la opción menos saludable en el restaurante. A imaginarme una vida con el chico detrás de la barra cuando tú no estás. Dejar de pensar antes de hablar, y contestarte mal. Voy a pintarme las uñas de los pies, a hacerte creer que me has perdido, a fantasear no sólo contigo. Decidirme siempre por el encaje, por el berrinche, por encapricharme. Escojo malinterpretarte. Deshacerte en halagos. Desaparecer y preocuparte, acabarme el paquete de café. Olvidarme de tu recado, obviar tu llamada. Entretenerme cuando me esperas. No voy a despertarte cuando llegas tarde. “Me duele la cabeza”. Pintarme más que la “cara lavada” y no disculparme. Voy a (dejar de) esforzarme por retenerte, conservarte y gustarte. (Dejar de) estudiarme las mejores respuestas. (Dejar de) dejarte ganar siempre. Voy a olvidarme del pijama en mi casa, oler a aquel perfume que te trae tan malos recuerdos. Voy a besarte yo, tocarte yo, elegirte yo. Pasarme con el ingrediente de tus alergias. Ya no me veo con quien no me quiere. Voy a (dejar de) ser una zorra.

 

 

 

 

Un pensamiento en “Propósitos censurables 2016: (dejar de) ser una zorra

  1. A mí sobre todo me gusta lo de que ya no te ves con quien no te quiere bien😉
    Pero, para mi gusto, te has pasado un poco de echarle piedras en los bolsillos a esta supuesta “zorra”.
    Siempre hay que serlo más.
    Mua!

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