Manual de instrucciones

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En el imaginario colectivo, viajar se considera un lujo, un privilegio. En ocasiones hasta un vicio. Sin embargo, a la hora de formar individuos para crear una sociedad más educada, tolerante y solidaria no hay curso, seminario, universidad o institución capaz de superar a “El viaje” en eficacia. No me parecería en absoluto descabellado que “viajar” acompañase en la lista a “ir al gimnasio”, “comer menos productos procesados”, “leer más”, “participar en la vida cultural de mi ciudad” para mejorar nuestra calidad de vida. Viajar debería ser objeto de promoción ciudadana y objeto de subvenciones y ayudas. Viajar debería tener obligada presencia en los proyectos educativos de centros de primaria, secundaria y formación profesional. Viajar tendría que ser una de esas obligaciones autoimpuestas como las de participar en las a menudo desastrosas y nada enriquecedoras cenas de Navidad con miembros de nuestra familia con los que no nos hemos tenido ni contacto digital en todo el año.

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Instrucciones para hacer una maleta

  • Elija una maleta vieja, fea, extravagante, hortera. Lo agradecerá cuando la vea destacar en medio del desfile de Samsonites estandarizadas en la cinta de equipajes del aeropuerto. Que lleve ruedas: no sólo le proporcionará movilidad, también le servirá de aviso de llegada gracias al inconfundible traqueteo de las ruedas contra las aceras empedradas de las ciudades europeas.
  • Introduzca en primer lugar la ropa interior y los calcetines. La fórmula infalible para calcular el número: días de viaje x 2 (no vaya a ser)+(por si acaso)
  • El neceser: es el momento de recolectar de todos los cajones las muestras de cosméticos que ha ido acumulando a lo largo de su vida. Antimanchas, serums, antiarrugas, piel seca ,mixta o grasa, es igual, son monodosis y hay que sacarles partido. Complete con entrañables versiones miniatura de su gel, champú, cepillo y pasta de dientes.
  • Pijama si tiene que compartir dormitorio. Si tiene la suerte de tener una habitación privada, lleve la camiseta olvidada de la persona con la que de vez en cuando, solía compartir lecho. Aproveche la oportunidad para dejársela olvidada alegando que necesita espacio para los souvenirs.
  • Calzado: zapatillas deportivas y algo más lucido. Envuélvalas en bolsas de plástico, pensando que así no manchará el interior de la maleta, pero en realidad las bolsas de plástico le servirán para (a) despertar/molestar a sus compañeros de viaje cuando busque su cepillo de dientes (b) guardar toda su ropa sudada y maloliente.
  • Ropa adecuada para las actividades a realizar y para la estación en el momento y lugar de destino + mudas correspondientes a diversas inclemencias del tiempo + conjunto para noche especial
  • Una libreta de direcciones, para tomar notas, hacer dibujos, listas + un libro que no tendrá la oportunidad de leer
  • Indispensables de electrónica (cascos, cargador, tablet).
  • Rellene algunos huecos con compresas/tampones/profilácticos/ibuprofeno/tiritas porque total-no-pesan-nunca-se-sabe-persona-prevenida-vale-por-dos-o-quizás-en-Berlín-no-hay-supermercados-ni-farmacias.
  • Para low cost travellers: toalla y chanclas.
  • Prescindir de todo lo demás que desea llevar consigo porque “no puede vivir sin” para evitar exceso de equipaje y poder traerse algún recuerdo.
  • Si su maleta dispone de gomas o redes interiores que permitan aislar el contenido, proceda directamente a cerrarla. Si no, elija el lado de la maleta más ligero (normalmente donde ha colocado la ropa) y ciérrelo sobre la otra. Deberá proceder a la velocidad del rayo, para evitar que en el proceso se descoloque todo. Solvente los posibles obstáculos al cierre sentándose (o poniéndose de pie) para cerrar la maleta. Procure no romper la cremallera.
  • Localice la báscula de su baño, saque el polvo y asegúrese que la aguja marca el cero. Pésese pero no se engañe diciendo que esa tarde va a ir al gimnasio. Bájese, coja la maleta en el aire con los brazos (¿ve? ya no necesita ir al gimnasio) y vuelva a pesarse con la maleta. Reste a esta última cifra el número que obtuvo la primera vez que se pesó y asegúrese que el resultado entra dentro de la categoría “por este poquito no me van a hacer pagar”.

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NOTA:

Método alternativo: especialmente diseñado para todos aquellos viajeros que hayan sufrido con anterioridad múltiples pérdidas de equipaje, retrasos, cancelaciones de vuelo, pérdidas de vuelos de enlace…

Fórmula basada en la premisa de: “ya lo compraré-ya lavaré- ya me apañaré”

  • Elija su equipaje de cabina predilecto.
  • Introduzca la ropa interior justa (días exactos de estancia)
  • Un pantalón + 3 camisetas que se pondrá de manera alternativa para evitar que sus selfies revelen falta de higiene. El calzado lo llevará puesto. La ropa interior le servirá de pijama. Emplee la sábana del hostal/albergue/ en caso de padecer pudor.
  • Un cepillo de dientes y ya usará el jabón dispensador del albergue para todo, además eso de los hongos en las duchas seguro que es una leyenda urbana. Gomas del pelo para poder disimular la falta de peinado.
  • Nada que probablemente agradecería poder utilizar en su viaje pero que aprovechará para “desintoxicarse” y “conectar con los locales” (tablet, cargador, libro)

 

¡Buen viaje! Esperamos que haya disfrutado de su estancia en Detroit.

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Marietta Gargatagli dice que no hay que tener pudor si queremos intentar imitar a los grandes. De hecho, lo recomienda como ejercicio literario. Para aprender a escribir, se puede empezar imitando. Acto seguido nos decía: “ahora escriban como Borges”.

Muy lejos de conseguir los objetivos de la “Garga” como la llamamos con cariño, el ejercicio de hoy consistía en proporcionar a nuestros lectores una serie de instrucciones, un poco como las inolvidables de los Cronopios de Cortázar. Instrucciones o manual de uso de un objeto, de una persona, de un sentimiento, instrucciones para llevar a cabo acciones más o menos cotidianas, para hacer bien, o para hacer mal.
No os perdáis el ejercicio de Jen en Quiero ser como Maude
Tampoco os podéis perder el ejercicio de Paula en Pluma, espada y varita.
Pásate por el ejercicio de Noelia en La chica del pelo rojo
No dudéis en comentar y difundir el reto de esta semana, pero, sobre todo, atreveos a participar. Instrucciones para participar:
1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides que ya eres parte de #Detroit y vuelve a visitarnos el próximo martes.

 

 

 

5 pensamientos en “Manual de instrucciones

  1. No puedo más que felicitarte por este ejercicio que me parece muy de “humor verídico”. Me he reído mucho por la bajini (imagínate dónde estaba), y sobre todo con el “ya lo compraré-ya lavaré-ya me apañaré”. Bravo, camarada, desde luego lo de viajar es su tema, y creo que ahora mismo no conozco a nadie más experta en esto, ni con más sucesos acumulados. Espero que tires de las memorias de tus viajes para próximos ejercicios, porque lo disfrutaremos mucho.
    Y bravo también por tu propuesta de viajes subvencionados. Viajar te abre los ojos y te hace más tolerante, te ayuda a conocerte a ti misma; aprendes tantas cosas que jamás sacarías de los libros de texto y, en resumen, te llena el alma tanto. Una vez alguien me dijo: viajar es media vida. Lástima que sólo media. Pero tenía tanta razón… Yo no vivo para trabajar, trabajo para viajar😉

  2. Pingback: Consejos (poco útiles) para no perderse en una nueva ciudad | Pluma, espada y varita

  3. Me acabas de recordar ese viaje a ese festival madrileño cuyo segurata se entretenía regando a la concurrencia con una manguera convirtiendo aquel recinto en un barrizal… y a ese grupo musical sueco super gracioso él que pidió a dicha concurrencia que se sentara en el suelo… las risas (NO). Esa noche lavando los únicos pantalones que se había llevado a ese viaje: con la manguera de la ducha, con el jabón de manos,tendiendolo toda la noche en el balcón (usando la persiana de trabilla para que la prenda no saliera volando (a falta de pinzas) y todo porque a la mañana siguiente había que coger un avion. Que igual no me dejaban subir a bordo…

    Los viajes…

  4. Pingback: Instrucciones para calmar los nervios | nurcosta

  5. Pingback: Accidente | Billete de Cercanías

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