Abc de mis imprescindibles literarios

Antes de dormir, o así es como comenzó todo antes de que se convirtiera en “en vez de dormir”.
Barthes (Roland). Porque si la literatura en su forma más pura ya me embriaga, la metaliteratura me provoca verdaderos viajes, o así es como creo que se emplea la jerga en el ámbito de los alucinógenos. Este es el apellido que lleva mi iniciador.
Cine (matógrafo) o el resultado de la multidisciplina. De cómo una secuencia de imágenes es capaz de alcanzar la verdadera perfección literaria.
Dahl, Roald. Fue mi “institutriz”, quien me acompañó durante muchas de mis meriendas, quien me instó a ser una gran lectora. El señor que gozaba de la compañía de una mascota igual que ahora la mía. Y manoseado me queda de recuerdo un ejemplar de El Superzorro, releído hasta la saciedad por mí y los miembros de mi familia, cada fin de semana.
dahl
Epistolar. La forma más mundana , la de mi mesilla de noche. La que llevo escondida en mi carpeta. La que a veces es casi sensacionalista, porque es la del secreto más íntimo.
Foucault. Porque nos amamos y nos odiamos. Porque me parece que sólo los pedantes lo citan. Porque aparece en todas las críticas literarias de la más pretenciosa elite. Porque si quieres hablar de literatura bien, y hacerte oír, más vale conozcas sus teorías. Ha de ser tu Vademecum o eso te inculcan en la Ivy League. Y sobre todo porque, aunque amargo, cualquier pieza te sabe a más cuando te pones sus gafas hipster y te preguntas que diría sobre el poder (y el sexo) tu amigo Mich.
fou
Galimatías es el gran error de los escritores noveles y, a la vez, el fascinante resultado de los verdaderos prestidigitadores de la palabra.
Hua, Yu. Capaz de exportar un ínfimo, pero que muy ínfimo porcentaje de la literatura china a nuestras casas. Porque es, si quieres, el más accesible. Porque fue mi primera vez. Porque puede ser fácil en ¡ Vivir ! , genial en Crónica de un vendedor de sangre y experimental + excelente en sus relatos cortos de los 80.
Intertextualidad es la magia y el encontrarla es el superpoder del lector
Jeffrey Eugenides, Sir. O maestro. Sponsor del #ColectivoDetroit. Mis lecturas más adultas, pero igual de fascinantes.
Kingston, Maxime Hong y  Lahiri, Jhumpa autorAs culpables de mi eterna predilección por el relato corto y hyphenated American authors 
Metáfora. Un imprescindible. Para bien. Y para mal.
Novela gráfica. Por todos aquellos que creen que no merece la etiqueta de la literatura. Pues no, tenéis razón. Etiquetar no es de sabios y además contamina. De véndeme arte en botella multidisciplinar.
Oulipo. O de cómo me imagino una secta en la que pudiera dejarme embaucar. El perfecto summer camp. El perfecto club de calceta.
Plath, S. Porque mal que me pese, es suyo un fragmento que soy yo. Y puede que no sea ni bueno. Pero que me pone los pelos como escarpias. Siempre.
“I saw my life branching out before me like the green fig tree in the story. From the tip of every branch, like a fat purple fig, a wonderful future beckoned and winked. One fig was a husband and a happy home and children, and another fig was a famous poet and another fig was a brilliant professor, and another fig was Ee Gee, the amazing editor, and another fig was Europe and Africa and South America, and another fig was Constantin and Socrates and Attila and a pack of other lovers with queer names and offbeat professions, and another fig was an Olympic lady crew champion, and beyond and above these figs were many more figs I couldn’t quite make out. I saw myself sitting in the crotch of this fig tree, starving to death, just because I couldn’t make up my mind which of the figs I would choose. I wanted each and every one of them, but choosing one meant losing all the rest, and, as I sat there, unable to decide, the figs began to wrinkle and go black, and, one by one, they plopped to the ground at my feet.”
― Sylvia PlathThe Bell Jar
Queneau. Porque una vez presenté un trabajo en cuya portada salía mi cara retratada a imagen y semejanza. ¿O a quien te crees que evoco cada vez que me enfrento a uno de mis 25 (o más) ejercicios de estilo del #ColectivoDetroit?
Rayuela , la obra, y Salinger, el autor, fueron, sin lugar a dudas, mis lecturas coming of age. Rayuela cayó en mis manos en forma de Cátedra. Ya había tonteado con ella, algunos capítulos un tanto subidos de tono. Pero cuando la tomé como obra sentí que era “la obra maestra”. Debe de ser esa sensación  que tienen algunos ante el Ulises, o el Quijote. O más recientemente alguien me contaba que eso le pasaba con Infinite Jest. A Salinger lo recuerdo acompañándome como lectura un verano en el que descubría como se siente la piel adolescente. De como me hizo sentir un poco saludablemente joven y perversa. Porque me lo había recomendado un varón Prohibido.
Traducción. Porque todo aquel que haya pasado por la labor lee de forma única.
Úrsula, o de cómo toda gran historia tiene un villano. Yo las prefiero villanas. Y con un nombre que les haga justicia.
“Es tan Violeta ser ignorante” decía la Maga. El personaje de ficción (o no) más perfecto de mi colección.
Edward W. Said me dijo que sospechase de todo lo exótico. Que prestase atención a tanto farolillo chino, a dragones, a caras delicadas de geishas. De cómo la literatura occidental bebió, bebe y beberá de una despreciable tradición colonial.
Xun, Lu. Porque nadie quiere mencionarlo al hablar de clásicos modernos. Porque desprende sabiduría absoluta. Universal si cabe. Cuentos de esos que son como boticas. Que llevan de todo: medicinas y una buena moraleja.
Yasmine Reza y su ARTE como mi imprescindible más teatral. Lo rico que está un plato cargadito de ironía y pullas a los pseudo-intelectuales-amantes-del-arte.
Zadie Smith. Porque todavía no nos conocemos. TBR
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LEE EL EJERCICIO DE JEN EN QUIERO SER COMO MAUDE
Y NO TE PIERDAS EL DE NOELIA EN LA CHICA DEL PELO ROJO
DISFRUTA CON EL EJERCICIO DE PAULA EN PLUMA, ESPADA Y VARITA
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El ejercicio de esta semana tiene dos modalidades de participación:
a) Crear una lista alfabética sobre literatura, relacionándola lo máximo posible con vuestra vida, vuestros gustos, vuestros momentos literarios. Mira este ejemplo en Quiero ser como Maude 
b) Insertar un alfabeto sobre literatura en un texto de ficción, o también un relato más biográfico, lo que sería un híbrido entre a y b.
Se recomienda el uso de negrita o cursiva para la modalidad b.
El #ColectivoDetroit crece poco a poco. Un breve repaso sobre cómo participar:
1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.

6 pensamientos en “Abc de mis imprescindibles literarios

  1. Creo que me encantaría leer una lista como esta de todo el mundo. Estas cosas satisfacen mi curiosidad. Coincidimos en muchas, aunque quizá si lo hubiera redactado este formato hubieran aparecido otros nombres. ¡La intertextualidad! Cómo me gusta este concepto. Todo lo interseccional me parece maravilloso.
    ¿Cuándo es martes otra vez?
    ¡Un beso!

  2. Ah! Yasmine Reza y “Arte”. Recuerdo esa tarde leyendo fragmentos de la obra. Me encanta. Del resto siento decir que solamente he leido a Salinger, y de cortázar he ledio los cronopios y famas pero no Rayuela. Tomo nota de Yu Hua.

  3. Pingback: Colectivo Detroit: por orden alfabético y de cualquier manera | Pluma, espada y varita

  4. Pingback: Accidente | Billete de Cercanías

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