Accidente

TamaraLempika-autorretrato

Tamara Lempicka. Autorretrato  (Tamara en Bugatti Verde)

 

Discreta está tan agradecida a esa vieja huraña que le dio el nombre. Desde que nació le asignaron ese objetivo de llevarle la contraria. Pues sólo contrariar al nombre de Inocencia le hubiese resultado más sencillo. Nació en una tierra casi siempre fría, pero ella se va a dormir al trópico. Allí se redime de toda culpa.

Discreta tiene fama de moderna, incluso descarada. Siempre en su Bugatti. Modelo de mujer libre e independiente. Nadie les lleva la contraria, ya que no se deja ver en aquellos lugares destinados a la tertulia y encuentros sociales. “Pues sí que es discreta”, dicen las madres del colegio; “o es que se mueve a otro nivel”, dicen los padres.
Lo cierto es que a Discreta la dejan pasear en el Bugatti porque les encanta ponerle freno. El asiento del copiloto pertenece a la baronesa, a la que hace de chófer los días impares. Atrás van las criaturas a las que ella malnutre el resto de su tiempo libre, con lo poco que le gotea su cuerpo agotado. Discreta te mira desde la ventanilla. Los babosos susurran en respuesta a su mirada salvaje, seguro que de discreta no tiene nada en la cama. Ya nadie reconoce la expresión de hastío de una mujer que esconde bajo un pañuelo las huellas de muchos daños.
Por ahí viene Discreta, en su coche, mírala tan moderna y tan coqueta. Pero por ahí viene Discreta, en su cárcel móvil, con el cinturón recorriéndole mitad del pecho y los huesos de la cadera. Discreta la bella, la misteriosa, la que todo hombre desea y que no sabe a quien pertenece. Ella es Discreta la rota, la esclava, la dueña de nada.  “Hay que ver”, dicen las señoras al verla pasar. “Ya quisiéramos nosotras en nuestra época, poder ir y venir a nuestro antojo. Por lo menos nuestra lucha ha tenido su recompensa. Valió la pena”. Murmuran al verla salir de la tintorería. “Cuántos vestidos tendrá en su armario”, envidian las señoras. Discreta parece que les guiña un ojo al entrar en su Bugatti (será sinvergüenza), con el inmenso encargo de ropas por zurcir que tendrá que entregar en la tintorería antes del amanecer, eso si quiere los 20 míseros zlotys que le niega Bartek, aterrado por los bolcheviques con los que ella sueña.
A Discreta no le gusta ser chófer ni criada. Tampoco le gusta estar casada. No suelta el freno. Cambia poco las marchas. 
Discreta está tan agradecida a esa vieja huraña que le dio su nombre. Desde que nació le asignaron ese objetivo de llevarle la contraria. Pues sólo contrariar al nombre de Inocencia le hubiese resultado más sencillo. Nació en una tierra casi siempre fría, así que esta tarde, al hacer la entrega, dejar los 20 klotys a la vieja, acelera. Esta vez no sólo se va a dormir al trópico. Se queda.
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El ejercicio de esta semana es muy sencillo. Se trata de elegir una obra de arte, la que tu quieras: un cuadro, una escultura, tu obra de arquitectura favorita… Incluso una fotografía, una cerámica. Todo vale. Seguro que esa obra de arte tiene su propia historia, lo que su autor nos trataba de contar. A veces las interpretaciones de esas obras de arte están tan instaladas en nuestro inconsciente que es lo único que vemos. Esta vez te retamos a que las reinventes. Elige esa obra de arte, deshazte de toda influencia y cuéntanos otra historia, la tuya. 

 
Lee todas las participaciones:
 
¿Cómo participar en #ColectivoDetroit ? 
 
1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.
 
Y ahora ¿ por qué no hacer un repaso por los ejercicios realizados? 

7 pensamientos en “Accidente

  1. Por supuesto, una elección exquisita. No esperaba menos de tu perfilado gusto. Todas esas mujeres de los labios rojos en los cuadros de Lempicka me recuerdan mucho a ti. Me tendré que hacer a la idea del Bugatti. Pero seguro que es un complemento ideal para viajar a todos esos lugares recónditos donde ser Discretas (que a mí me ha resultado muy diva ;)). Y sí, llévame a Polonia, a algún sitio donde haya un recital de Requiem for my Friend, mi nueva obsesión. ¡Un beso!

  2. Pingback: Colectivo Detroit: “Alice” | Pluma, espada y varita

  3. Coincido con Jen en que Discreta es muy diva. Aunque yo no me la hacía en Polonia sino en Italia o en la Riviera Francesa, pasando de largo ante el rostro de ladrón caradura de Jean Paul Belmondo… no sé por qué.

    Un beso

  4. Me ha gustado mucho tu estilo, ¡qué emoción ser parte del colectivo! Creo que aprenderé mucho de todas vosotras y de vuestras palabras. En cuanto a Discreta, me ha parecido una maravillosa manera de retratarla.

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