Non fiction

ShArrival

 

El significado. La terminología. Las diferencias. Emigrar o exiliarse. 

Informante 1: 8 años, Galicia, mujer.

¿Emigrar? Pues es cuando la gente que vive en una ciudad se va para otra. Pues… porque tienen alguna contra. ¿Tener una contra? ¿Nunca lo has escuchado? Una contra con la ciudad o algo. Que no están de acuerdo con algo que pasa en la ciudad o algo así. Me parece bien, pero emigrar por una chorrada no me parece bien, como que alguien se vaya porque no le gusten sus vecinos. Si es que se tiene que mudar que sea porque no puede pagar el alquiler, por razones lógicas. […] A Italia. Y a Francia. A Francia porque hay croissants, y en Italia porque inventaron la pasta y los espaguetis, y así los podría comer más a menudo. Y alguna vez a Cuba, de vacaciones. […] La diferencia es que emigrar es para siempre,o para mucho tiempo,  y las vacaciones…se puede volver al mismo sitio, bueno, o también cambiar.

El héroe. Los protagonistas y los personajes secundarios.Antagonistas.

Informante 2: (50+, USA, mujer)

Vivimos en una sociedad racista, y las discriminaciones están lejos de ser puntuales. Ni siquiera podríamos llamarlas micro-discriminaciones. La emigración es un fenómeno de siempre, es parte de nuestra historia política. En el siglo XXI, sin embargo, el emigrante blanco no es emigrante, es expat. Dotamos a la palabra de emigrante de connotaciones añadidas a su significado, y le ponemos color.

La trama 

Informante 3: (50+, Galicia, mujer)

Yo también emigré. Sí, claro, tenía morriña, como todos los gallegos. Pero vine porque tenía que venir, me necesitaba mi madre. Claro que me hubiera quedado, y claro que lo volvería a hacer. Diría que estoy mejor representada en los papeles burocráticos del extranjero a pesar de haber estado allí una temporada corta que aquí, donde llevo trabajando toda la vida.

El conflicto

Informantes 4 y 5: (78 , Galicia, hombre y mujer)

Cuando estás allí piensas en los de aquí, y cuando estás aquí piensas en los de allá.  Uno se va por necesidad, apenado y rabioso por tener que buscar fuera lo que aquí no le pueden dar. Llegas allí y descubres que puedes tener lo que te mereces. Que podrías incluso disfrutar un poco pero no eres capaz porque tienes ese algo que no te deja. Un día decides volver para descubrir que todo eso que te ataba a tu tierra te lo habías imaginado. Y ahora ya no eres de aquí, tampoco nunca lo fuiste de allá.

El clímax

Informante 6: (20+, España, mujer)

¿Sabías que J.F. se ha ido a Amsterdam? Sí, sí, a trabajar. Allí está de ingeniero. Aquí no encontraba nada de lo suyo, con lo preparado que está. Así que no te desanimes, mujer, todo el mundo está igual.

Informante 7: (30, Galicia, mujer)

¿A? ¡Está en Alemania! ¡No sabías! ¡Es ingeniera! Siempre que la veo va un poco piripi…hahaha… pero allí está bien.

La resolución

Informante 8: (30+, USA – España, hombre)

Ahora es igual que antes. No ha cambiado nada. Yo también me pregunto si vale la pena quedarse o volverse. Aquí conozco a muchos Europeos que dicen que quieren volver, que prefieren la calidad de vida de Europa, pero no vuelven. Lo cierto es que aquí no trabajan menos de 10 horas diarias y no disfrutan de su tiempo libre porque no tienen con quien.

El desenlace

Informantes 9+: (25-35, Nueva York, Grupo mixto)

Discutíamos acaloradamente en el High Line, uno de mis lugares favoritos de NY, que creo que tan bien nos representaba a un grupo tan ecléctico. Todos éramos recién llegados, con una maleta que no excedía los 20 kg en objetos personales pero que sobrepasaba los límites permitidos en materia de ilusiones y esperanzas. Aspirantes a estudiantes de literatura, guionistas, ingenieros informáticos, politólogos y expertos en relaciones internacionales, educadores… Los lugares sólo son plataformas, lo que te hace feliz son las oportunidades, la gente que te rodea, el trabajo que desempeñes… no vas a atarte al lugar que te dio a luz, tienes que atarte al lugar que te deje crecer.  Desde ese septiembre de 2012 casi todos hemos desembarcado ya, tenemos un pasaporte mil veces sellado, muchos sueños truncados. Algunos hemos vuelto con la cabeza gacha, otros con la cabeza llena de ideas y proyectos. A unos cuantos nos han empujado, otros se han quedado colgando un poquito más.

[…] y yo, yo llevo años con la maleta sin deshacer, lista para despegar y no por última vez […]

 

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En todos los libros de Svetlana Alexievich se emplea la misma técnica: se entrevista a una serie de personas que tienen una relación directa o colateral con un mismo suceso, ya sea el desastre de Chernóbil, la caída del comunismo soviético o la guerra de Afganistán. Sus obras son extensos reportajes sobre el “aftermath” de algunos de los capítulos más negros del siglo XX, crónicas de repercusiones perdidas que a veces se extienden durante décadas. Alexievich las llama “novelas a voces”.
Hemos hecho una misma pregunta a una serie de personas. En mi caso he preguntado a mis informantes sobre sus opiniones respecto a la “emigración”, pero es una pregunta que llevo haciendo muchos años a todos los que me rodean y a mí misma, porque me apasiona.
No te pierdas el ejercicio de Jen aquí 
Ni el ejercicio de  La chica del pelo rojo
Ni el ejercicio de  La lectora del sillón
Ni tampoco el de Pluma, espada y varita
Esta semana hemos tenidos varias incorporaciones. Gracias y bienvenid@s. Recordad usar el hashtag #ColectivoDetroit y enlazarnos a Jen (@garymused) y a mí (@hadripv) para que no nos perdamos ni una colaboración.
En los próximos días iremos anunciando algunas cosas interesantes😉
Y ahora, las instrucciones habituales de participación:
1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.

 

 

 

 

5 pensamientos en “Non fiction

  1. Me he enamorado de la coherencia y lógica de Mafalda. Dada la situación de tu habitación en T., esta pregunta la podríais poner en un hipotético cuestionario de “Did you enjoy…?”. Yo no sé si tengo una idea al respecto, en el fondo, no me he movido del sitio. Pero creo que tendría todas las ganas y ninguna a partes iguales. Me parece un tema tan complicado… Un me hubiera encantado, pero tampoco me puedo mortificar porque no haya sucedido. Ahora sí, viajar es media vida. Yo trabajo para viajar. Un beso!

  2. Pingback: Colectivo Detroit: Todos eran buena gente | Pluma, espada y varita

  3. Un primo de mi padre salió de Cuba, su padre salió de España antes que él. Te hablo de hace mucho tiempo. Salió de Cuba porque allí no se podía vivir y se fue a Nueva York. Puede que incluso antes de la revolución, se olería el percal o algo y se marchó antes de que existieran los balseros, cuando aun no hacía falta. Vivía en el Bronx y a veces tenía dinero para visitar a la familia Española. Sabía hacer figuritas con globos, yo era muy pequeña, tenía acento cubano 100% y le llamábamos el mago porque sacaba caramelos de los sitios más insospechados. Era un tipo en general muy corriente. ¿He dicho que vivía en el Bronx? Según tengo entendido todo el mundo decía que era más pobre que las ratas. Cuando murió fueron a sacar sus efectos personales de su apartamento: tenía muchísimo dinero escondido en el colchón de su cama. No se fiaba de los bancos. Estaba forrado. Y nadie lo sabía.
    Ahí tienes mi aportación a tus historias de emigrantes🙂

    Un beso

    • ¡Gracias! Llevo muchísimo tiempo coleccionando este tipo de historias y la que me regalas es, sin duda, extremadamente interesante, y me ayuda mucho a reforzar una teoría que tengo al respecto. Mi abuelo, que emigró a Venezuela, tuvo mucha suerte, y allí hizo dinero teniendo un puesto bastante importante en la empresa “Tio Rico” (de helados). Lo que ganó le permitió adquirir unas cuantas propiedades y poder vivir holgadamente desde que se jubiló ayudando a sus hijos. Sin embargo, por cosas que “pasó” (no acabó de ventilarlo todo) se ha convertido en una persona a la que le cuesta gastar. Pero de una forma casi patológica. Se ve que de los emigrantes que regresaban la gente se aprovechaba mucho y por eso ahora guardan su dinero como si estuvieran bajo amenaza constante…

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